Johnson Controls prueba sus baterías en condiciones extremas, lo que ayuda a mejorarlas

Battery testing
Para los viajeros que se mueven por todo el mundo, Las Vegas es un lugar de diversión donde el tiempo parece deternerse - en el interior de los casinos y las salas de espectáculos no hay relojes por dicho motivo - y el siguiente gran momento simplemente es un taxi que se aleja. De hecho, Las Vegas puede competir fácilmente con cualquier ciudad por el título de "la ciudad que nunca duerme."
Debido a su particular idiosincracia y a su clima, la ciudad es el entorno perfecto para las pruebas de las baterías de Jonhson Controls. El gran tráfico, frenar, avanzar y la circulación constante de taxis permite que la compañía realice un "test de tortura" de los modelos y componentes de las baterías.
"La razón por la que los taxis son una opción tan buena es porque se quiere usar ven los tests vehículos que recorran distancias a una buena velocidad", afirma Bob Gruenstern, director de Ingeniería de producto. "Desde un punto de vista de automoción, [los taxis] son unos de los mejores ejemplos de las pruebas."
En el pasado, Jonhson Controls tambiénha realizado pruebas en coches de policía de ciudades poco habitadas, de forma que se recorríesen largas distancias. Pero Las Vegas aporta una mezcla perfecta de variables para pruebas a largo plazo: altas temperaturas en verano, tráfico fluido y una actividad frenética. Esto significa que los taxis están en uso constantemente - una buena manera de probar la durabilidad de las baterías.
Los tests en carreteras con temperaturas altas, parecidas a las de Las Vegas, también se realizan en el sur de Europa y en Oriente Medio, y así tener en cuenta los tipos y modelos de baterías para unas necesidades más concretas.
Pero las pruebas a altas temperaturas no son las únicas que realiza Johnson Controls. Las pruebas a baja temperatura se realizan regularmente junto con los fabricantes de coches en los tests de invierno sobre las pistas de prueba que se encuentran al norte de Escandinavia. Las bajas temperaturas ponen a prueba a la batería, que tendrá que arrancar, con altas descargas, el motor frío y con un aceite muy viscoso.

Los tests
Las pruebas en carretera con temperaturas extremas de calor y frío se realizan para simular las condiciones del mundo real. Sin embargo, la reproducción es limitada en este tipo de pruebas.
Las pruebas de los laboratorios tienen en cuenta la caracterización y la validación de las baterías bajo unas condiciones definidas. En el laboratorio de frío extremo, se supone que las condiciones "cuantifican la mejor representación", afirma Eberhard Meissner, Doctorado en Investigación, director de Investigación y desarrollo de Johnson Controls Power Solutions Europe, "no emulan el rendimiento en el mundo real." Prueba las baterías en unas condiciones más extremas que las reales y aporta una evaluación consistente para que los fabricantes de automóviles comparen distintos fabricantes, distintos proveedores o distintos diseños del mismo proveedor. Las baterías de ácido se prueban bajo un frío extremo, normalmente a 18 grados Celsius como mínimo durante 24 horas y van bajando las temperaturas hasta 29 grados Celsius bajo cero. Se realizan pruebas repetidamente, tanto a temperatura ambiente como a altas temperaturas.
A su vez, esto ayuda a Johnson Controls a desarrollar una batería mejor si cabe.


Las pruebas podrían comprobar las piezas nuevas de la batería con las ya existentes, o el material de prueba de los nuevos vendedores para determinar si es viable cambiar la fuente, entre otras posibilidades, comenta Gruenstern. En cualquier caso, la empresa controla tantas variables como sea posible, pero reduce la fabricación a dos modelos de prueba en la misma planta y en la misma línea de ensamblaje. Por lo tanto, las baterías se instalan en el taller de una empresa de taxis y se les sigue la pista a través de los controles de mantenimiento de los vehículos.
A diferencia de las pruebas controladas de los laboratorios, que se realizan durante varios meses, los tests realizados en carretera pueden durar entre 6 meses y más de dos años. Durante este período de tiempo, los ingenieros de Johnson Controls analizan los datos para determinar si los cambios de baterías propuestos merecen la pena.
"Para nosotros, estos datos nos permiten sacar al mercado un nuevo modelo, " afirma Gruenstern.
Lo que significa que para clientes y fabricantes de coches son unas pruebas rigurosas que aseguran mayor duración y un funcionamiento cada vez mejor. Y eso va en beneficio de todos.
Mapa del sitio Privacidad Términos de uso Derechos de autor
© 2010 Johnson Controls. All rights reserved.